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Mostrando entradas de enero 11, 2016

NADA QUE CELEBRAR (cuatro micros)

ESTUPRO
No. No me representaba. Ni a mis juegos, ni a mi fantasía, ni a mis ansias de libertad, ni a una infancia que clamaba justicia.  El señor Casademont se casó en régimen de gananciales con mi difunta madre, allá por el año 75. Que no, que no, le decía yo a mi amiguito en el 84, con catorce años. Nadie podrá reparar este daño y mucho menos la justicia. No en estos temas tan escabrosos. En aquel momento acerté a conocer que no existía una ley que protegiera explicitamente a los menores. Una normativa comprometida a defender sus derechos. 
También supe que el señor Casademont había jugado muy sucio, que ejerció de demonio personificado en la figura engañosa de un entrañable sesentón viudo que pretendía con vehemencia a mamá. Fachada realmente eficaz  para lograr quedarse con el patrimonio de los Fortuny, para manipular a mi amatísima progenitora y modificar la titularidad de los bienes, violarme las veces que hiciese falta y asesinarme en el momento más propicio como hizo con ella, en…

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