Ir al contenido principal

LA ZARABANDA DE CARLOS Y SARA. ENTRE BAMBALINAS



Pasar de la tristeza y la apatía, a las risas y a la hilaridad, después, al llanto o a la sorpresa, no era moco de pavo. Amalgama de emociones, ensalada surtida y cóctel de gambas y champán en el picoteo de las tardes-noches del Teatro. Ensayos, representaciones, giras, la Barraca del Amor y de la Muerte, el Gran Tenorio resurgido, los celos de Otelo, el escenario minimalista de Becket para representar “Esperando a Godot”. ¡Dios mío¡ ¿Tirarán de la cuerda? Miradas de soslayo al público, siempre dudando de su buen hacer y ese gran narcisismo de diva que hacía subirse al director por las paredes. Eligió el mundo de la farándula por alguna razón oscura, podría tratarse del perfecto dilema, ese que permanecía enquistado en el fondo de un mar de aguas turbias, donde afloran íntimos traumas de niñez: "¿Seré buena o mala actriz?" "¿Naces o te haces?" Buenas preguntas, ¿Quién sabe? ¡Y qué dura y cruel la vida del artista, por otra parte! Sin ni siquiera derecho a paro y jubilación, viviendo en hoteles, otras veces, en siniestras fondas de mala muerte... "¡Pero tirad de la cuerda, amigos! El monólogo de Godot es impresionante...¡Perdóname, subconsciente! ¿Qué frase venía después? Ya lo recuerdo... ¡Tranquilidad, vas bien!, todo el mundo parece entregado... aunque... quizá... no doy la talla para el papel, una mujer haciendo de hombre..." 

Porque ella era una fuente inagotable de caracterizaciones. Sara, viviendo otras vidas, dulce privilegio, un medio donde tiene la posibilidad de vivir el viaje sin interrupciones...

Esa tarde, debía volver a ensayar para el estreno de la nueva obra. Se preguntaba, enloquecida, cómo mirar a los ojos a su compañero co-protagonista. Aunque, tenía ojos increíbles para expresar emociones, Carlos y ella habían roto su relación y se le hacía tormentoso... No podía quedarse con su rictus de tristeza porque esto iba de cómicos... Debía preparar sus líneas del texto hasta el cansancio, debía memorizarlas hasta el punto en el que su entrega fuera habitual, como si las estuviera leyendo... ¿cien veces? Para practicar la improvisación de energía con su ex compañero, bueno, compañero, mejor dicho, muchas veces seguía como ejercicio el método de ejercitar la improvisación, creando escenas que hicieran aflorar un conflicto... Se lo temía, le iba a costar. Los nervios a flor de piel, demasiado alcohol las últimas noches, falta de sueño, ¿cómo improvisar en caso de fallo de memoria sin perder la naturalidad? Y esas enormes ojeras, sí, y las patas de gallo, ¡Dios!, con solo 45 ilustrísimos años y 20 de escenario… Evidentemente, ya no era una jovencita. Se trataba de enamorar como a los 25, pero con la experiencia de la madurez, contando con la ventaja de la veteranía, con el hándicap del miedo escénico, que la envolvía a toda ella mientras embelesaba a sus admiradores... -Algún día me saldrá el tiro por la culata, tanto engaño no es posible ocultarlo por mucho tiempo, sufrimiento entre bambalinas, la sobreactuación de ayer, la borrachera del lunes, la resaca posterior, las jaquecas, un ligero tartamudeo incipiente al principio de la escena, derivados recurrentes del estrés…¡mierda! ¡demasiada presión!-.

Sara, estaba apoltronada en el sofá del camerino, terminándose su vino dulce, mientras se enfrascaba en la lectura y pensaba en el gran maestro Stanislavsky, cuando hablaba de los famosos “clichés” y de cómo eliminar todo ese compendio ridículo de coreografías para expresar sentimientos: si sentías tristeza, prohibido llevarte la mano hacia el corazón para demostrar sufrimiento o, colocar la mano en la frente, si tenías enojo; no debías levantar una ceja o extender la mano, porque eso suponía hacer los mismos gestos, para expresar los mismos sentimientos. Era un poco como una estafa, o engaño. Cuando la dedicación es devoción hacia el teatro clásico, cuando la cuestión del método se convierte en tu peor enemigo, brotan las paradojas y las contradicciones. Y, ella, tenía enormes problemas para sobrellevar la carga emocional de los imperativos del alma. El problema del alcohol y ciertas drogas como el hachís o los medicamentos hipnóticos para dormir, no la ayudaban a realizar sus ejercicios debidamente. “-¿Será la falta de sexo de dos semanas?” -se preguntaba aturdida por el vino- Quería desarrollar la técnica de la “autoescucha” y observar atentamente a su alrededor, pero estaba claro que sus cinco sentidos no se lo permitían. Media hora para el ensayo y estaba medio mareada por su medio borrachera. -¡Fantástico!”- se dijo con exacerbada ironía.

Tenía enfrente a Carlos, inmóvil, tan solo a unos pocos centímetros.

“¡Dios! Cómo mirarle directamente a los ojos, sin sentirme azorada, perturbada, afectada”- se decía a sí misma con insalvable inquietud. 

Se repetían los ejercicios una y otra vez y Sara se sentía convulsa, con náuseas, a punto de vomitarle en la cara.

-“No parpadees, en caso de que quieras comunicar autoridad o poder –Insistía reiteradamente el director escénico-.-Bien Sara, pero puedes comunicar ocularmente con mayor aplicación. Ahora, parpadea, porque tu personaje tiene un estatus más bajo que el personaje de Carlos… Sara, haz el parpadeo natural, no forzado. Puedes mejorarlo, estoy convencido. ¡Excelente, Carlos! Descansad 10 minutos”.

Sara, recordaba la última frase de su libro: “la situación del actor, la de sentirse observado, expuesto, es una de las más estresantes”. Continuó leyendo: “Relajación y concentración, dos aspectos importantísimos para que el actor pueda crear realidades en escena. Observen, que cuando ustedes están relajados pueden concentrarse en lo que quieren y, cuando se concentran en algo, inmediatamente se relajan. Uno, no es sin el otro”.

Debe amar a un actor, con el cual, no siempre tiene buena relación y hasta, con el cual, puede tener problemas de cartel o de relación y, sin embargo, tiene que amarle de una manera tan verdadera, como le sucede en la vida con su amado. 

Solo que, en la vida, los estímulos son reales. Ese hombre, que tiene frente suyo, es el hombre que ama, su amor hacia él es verdadero”.

¡Sara, Carlos! Vamos a continuar. ¡Adelante! Nos ponemos en situación…

Bien. Ahora, estamos en la escena en la que…

-Disculpa, no me encuentro nada bien-.-advirtió Sara-.-No creo que pueda seguir esta tarde, yo…

-Sara, aquí seguimos una línea de trabajo, en una semana estrenamos... Disciplina, trabajo, esfuerzo, es lo único que nos importa. Lo fundamental, es el tránsito por la experiencia, de un ensayo a conciencia. Todos aquí, os habéis formado. Es importante la práctica. Ya lo decía Strasberg: “Yo no sé si puedo enseñar a actuar bien a los actores, lo único que sé es que puedo ayudarles a utilizarse mejor”. Así que, tu actitud, me parece decadente. ¿Y bien?-.

Sara, bajó la cabeza como un animal acorralado, agazapándose entre dos depredadores, la obligación laboral y el absentismo y no tuvo más opción que continuar. Y, lo cumplió, con toda la deformación profesional de la que pudo hacer gala, haciendo caso omiso de las indicaciones, pautas y orientaciones, observando, en todo momento y, con la máxima avidez, un punto central que estaba estratégicamente situado entre las dos cejas de su compañero, con el convencimiento, de que en ese punto neutral, todo pensamiento quedaba libre de autojuicio.

Y transcurrió el tiempo, un año, para ser más exactos. Afuera, estaba lloviendo como si cayera el diluvio. La conferencia finalizó con la lectura del Parlamento de Hamlet, en la escena II, donde daba consejos a los actores. Una vez terminado el acto, salió de la sala con la suficiente entereza, como para representar mañana, por primera vez, esta obra de Shakespeare, su nuevo proyecto, fortalecida por una raya de cocaína en el cuerpo. La sutileza y esa medida proporcionalmente comedida y equilibrada de sensatez, en una época anterior, que apenas recordaba, había quedado diluída por las drogas y los excesos. Era un sistema de vida independiente, demasiado anárquico, que la estaba llevando por el camino de la autodestrucción.

¿Sería por eso que, en esta ocasión, su caché había quedado relegado a un mísero papel no protagonista? Las similitudes entre Ofelia, y ella misma, no eran descartables, siempre creyó que el actor acababa sucumbiendo a la figura imaginaria que representaba, absorviendo los rasgos particulares del personaje, a quien daba vida, y entregándole la suya propia. Así, dejaba de ser una persona, para convertirse en el propio personaje. A tenor de la verdad, esto no era así, lógicamente, pero la imaginación le jugaba malas pasadas. La catarsis en las representaciones, la había llevado a sentir aquello que más rechazaba, quizá por esa controversia interior de lucha entre quién era y quién creía ser. Las contradicciones que sentía, muy cercanas a la inseguridad, le hacían pensar que nada de lo vivido era real, sino puro teatro. Ahora mismo su vida era Hamlet, su amado, un hombre que solo la quería para tener sexo ocasional y, del cual, se sentía despechada; su trabajo una quimera, las experiencias una ilusión y, siendo ella, tan inestable y alocada, como su personaje, sobre todo, cuando estaba colocada, quizá de tanto llevarlo puesto. Era como una segunda piel, de la que no podía desprenderse.

Llegó el día del estreno. Los actores se estaban preparando, vistiendo, maquillando, se adecuaba ordenadamente el mobiliario, se comprobaban los efectos de sonido, la iluminación, los elementos de utilería; todo estaba quedando meticulosamente calculado. La actividad por dentro era frenética. Pasadas las 19:30, el escenario estaba a punto y el aforo del teatro, casi lleno. A las 20:00 en punto, iba a empezar la función.

Para Sara, se había elegido, en el principio de la representación,  una camisa de mangas largas, un corsé, que le daba forma a su cuerpo, resaltando su feminidad sin caer en apariencias demasiado sumisas. La falda, estaba presente como símbolo de opresión, aun así, no le impedía definir su personalidad fuerte. Por último, unas botas para definirse aun más y los colores de su vestimenta sobrios, variando entre los negros, blancos y neutros.

En la primera aparición de Ofelia, ella, está con su hermano, Laertes, quien partirá a Francia. Laertes, le insta a evitar a Hamlet, el Príncipe, porque al ser el heredero de la Corona de Dinamarca, no puede casarse libremente con quien quiera. El actor que daba vida a Laertes, empezó a hablar, diciendo:

"Ya tengo todo mi equipaje a bordo. Adiós hermana; y, cuando los vientos sean favorables y seguro el paso del mar, no te descuides en darme nuevas de ti”.

El personaje de Ofelia tenía que responder con una pregunta: “¿Puedes dudarlo?”. Pero, en lugar de eso, un incómodo silencio, que empezó a durar más segundos de lo normal, inundó la sala. Se había quedado inmovilizada, con la mirada petrificada, clavada en el vacío. El actor que la acompañaba en la escena, la observaba sorprendido, impacientándose por una reacción que no llegaba. El gesto, era de preocupación y nerviosismo. Esperaba que ella le mirase, para hacerle señas con la cabeza y los ojos, indicándole que debía decir su frase. Entonces, la voz del apuntador, hizo su aparición desde el foso del escenario, donde le repetía: “¿Puedes dudarlo?........... “¿Puedes dudarlo?” El actor que hacía de Laertes, continuó su interpretación con la mayor profesionalidad, como si nada hubiese ocurrido: 

“Por lo que hace al frívolo obsequio de Hamlet, debes considerarle como una mera cortesanía, un hervor de la sangre, una violeta que en la primera juvenil de la naturaleza, se adelanta a vivir y no permanece hermosa, no durable: perfume de un momento y nada más”…

Sara, continuaba sin decir absolutamente nada, mirada al frente y rostro impenetrable. Desde lo oculto se escuchó de nuevo el susurro del apuntador: “Nada más”……….”Nada más”.

Sara, continuaba sin pronunciar palabra, en estado de shock, inerte, inmóvil. Un murmullo que se iba haciendo más creciente, se escuchaba desde el público, que no entendía lo que pasaba. Los actores, que estaban detrás del telón, no se lo creían: 

-Algo ocurre. ¿Qué le pasa?

-Ha debido de quedarse en blanco. 

-¡Sara, reacciona, chica! Estamos todos pendientes de ti. 

Fue, en ese momento, cuando Sara gesticuló levemente para mostrar una mueca de dolor, la comisura de sus labios se torció bruscamente y lanzó un suspiro terrible. Al momento, se llevó las dos manos a su pecho izquierdo y empezó a retorcerse, mientras sus piernas se tambaleaban, doblándosele las rodillas, poco a poco, hasta que perdió definitivamente el equilibrio y cayó fulminada, derrumbándose sobre el suelo del escenario. 

La conmoción causada por el dramático acontecimiento, hizo que algunos espectadores se levantaran corriendo de sus butacas para dirigirse hacia el proscenio y socorrer a la mujer pero, en ese momento, cayó bruscamente el telón. Con gran celeridad, Sara había sido llevada a su camerino para ser atendida. Pronunciadas las palabras, con las que tranquilizar a los espectadores y tras pedir disculpas por lo ocurrido, dando por concluída la función, se despidió al público y se cerró el recinto. Los trabajadores y actores que se quedaron dentro, no daban crédito:

-¡No puede ser, no me digas que ha muerto, es horrible! 

-Yo, no me lo creo pero, ¿alguien la ha visto? ¿Quién ha podido hablar con ella? ¿Cómo está?

-A mí me han dicho que está muerta. Murió sobre el escenario, en el acto. Parece que de un ataque al corazón.

-¿Cómo? ¡No puede ser¡ ¡Dios mío! ¡Pobre Sara!

Carlos, que había asistido de público al estreno, no dejaba de expresar un profundo y sentido pesar por la muerte de su ex pareja. Apenas podía contener el llanto. Tuvieron que sujetarlo entre dos personas, porque estuvo a punto de desmayarse del susto. La emoción apenas le hacía tenerse en pié y tuvo que recibir asistencia médica.

Por aquellas casualidades de la vida, el actor protagonista de Hamlet, después de dos meses de representación, cayó enfermo de cáncer teniendo que recibir tratamiento de quimioterapia. Fue sustituído por Carlos, quien acababa de reincorporarse nuevamente a su trabajo, tras haber sufrido una fuerte depresión, al poco de morir Sara. Carlos, era su antítesis, en actitud y en criterio. Ella, había sido un torrente de talento y facultades innatas. Dejaba casi todo, en manos de mágicos golpes de suerte, lo que la había hecho estar,  unas veces, arriba y, otras, más abajo. Para él, la mayor preocupación artística era demostrar la labor constante y disciplinada. Según su vocación y su credo, esa era la única manera de obtener logros.

Como cada mañana, llegaba a las 8:00 y empezaba con ejercicios bucales. Nada de excesos, ni tabaco, ni alcohol… bueno, mujeres sí. Tenía fama de mujeriego, algo que sacaba de quicio a Sara, aun después de haberlo dejado los dos. Miró a su alrededor perplejo. Era extraño pero, en aquel lugar, las cosas acababan siempre por perderse y no volvían a ser encontradas, o aparecían en cualquier otro sitio distinto. Carlos, no sabía dónde había ido a parar su guión y estaba furioso. 

-¿Buscas esto? ¡Mira que dejártelo en el cuarto de baño! Nos hacemos mayores, ¿eh?… -Dijo en tono irónico su compañera, Carmen, la que hacía de Gertrudis, madre de Hamlet.

-Pero, ¿qué demonios? Yo juraría que estaba aquí… bueno, da igual. 

-¿Qué opinas de tu personaje? ¿Por qué crees que no mata a Claudio, en venganza por la muerte de su padre? Lo va postergando y postergando, hasta que lo remata una vez herido- sostuvo Carmen.

-Pues no lo sé, la verdad. Creo que la función del actor es indagar en el estudio del perfil psicológico y poder interpretarlo lo más fielmente posible, tal y como lo refleja el autor en su obra, no creo que sea un objetivo, en sí mismo, someter al personaje a especulaciones, o sacar hipótesis de por qué hizo esto o aquello- contestó sécamente carlos, que no podía disimular su antipatía-.

-Bueno, yo tengo una teoría, desde el punto de vista del Psicoanálisis, que considero interesante que valoremos. ¿Te interesa?

-Pues, no.

Ignorando la contestación de Carlos, prosiguió: -¿Por qué no mata a Claudio? ¿Tal y como se lo dicen todos los argumentos morales y racionales? No le falta valentía y agallas, no es esa la razón, como tú y yo sabemos…

-¿Ah, si? No me digas.

A pesar de que el fantasma de su padre, ha venido a ordenárselo desde la ultratumba, tan solo ejecuta el acto cuando está mortalmente tocado. ¿Qué es lo que lo hace difícil o imposible?. 

-Pues no tengo ni idea.

-Pues, yo te lo digo. Según Freud, y un pasaje de su libro “La interpretación de los sueños”, nos podemos remitir a la interpretación que hace de él, en términos de Edipo. No mata a Claudio, porque éste habría realizado el deseo más inconsciente del mismo Hamlet, si lo equiparamos con Edipo: el parricidio y el incesto materno. En consecuencia, atentar contra Claudio, sería atentar contra sí mismo. Edipo, actúa sin saber, es inconsciente de sus actos; en cambio, Hamlet, es conocedor de los hechos y las circunstancias, porque se lo revela su padre cuando se le presenta su fantasma y le incita a vengarle. Es más, le hace saber que murió sin haber recibido la extremaunción, que la muerte le sorprendió “en la flor de sus pecados”. Este conocimiento está en la fuente de sus indeterminaciones, para llevar a cabo los designios del padre. El hijo no puede pagar su deuda, pero tampoco puede dejar de pagarla. ¿Lo ves?

-Si, claro. Bueno, he de salir un momento. Si me disculpas, tengo que… ¡Aggg! ¿qué ha sido eso? ¡Qué susto! ¿Has escuchado lo mismo que yo?.

-¿El qué?

-Bueno, parecía una respiración fuerte que se ha convertido en gemido. Ha sido muy cerca de nosotros. ¿De veras no lo has oído?- Preguntó carlos.

-Lo que he oído, son rumores que ya van circulando por ahí, acerca de que hay un fantasma merodeando por el edificio. Verás, no quiero ser desagradable, ni causarte dolor, todavía está muy reciente todo, pero…

-¿Qué insinúas? ¡Ni te atrevas a mencionar una cosa así! Es absurdo y Sara no se lo merece. Le hacemos un flaco favor a su recuerdo. 

¡Pero, Carlos!. Es sabido que la mayoría de los teatros tienen sus fantasmas. Un teatro sin fantasmas es un teatro sin historia.

-Pero, ¿qué chorradas dices? 

Si me permites que te diga, hay ciertas coincidencias que se han recopilado, con respecto a las apariciones de los fantasmas en los teatros…

-¡Carmen! ¡Cállate, por favor! ¡No sigas…!

-Los empleados se acostumbran y, con el tiempo, ven normal que formen parte del lugar. Casi siempre, son amigables. Se manifiestan tocando elementos de la escenografía, moviendo cosas o haciendo ruídos. Se sabe que, por lo general, les gustan las obras de niños y las obras cortas; no les atraen los géneros donde mueren los personajes ya que éstos no pasan a su dimensión. Agitan sorpresivamente las bambalinas, susurran o vociferan por los palcos, no solamente cuando se representa la función, también en otros momentos. Ah, y no se les aparecen nunca a los dueños de los teatros, sino a los operarios, a los vigilantes, funcionarios, taquilleros, actores…

-¡Vale ya, para! ¡Deja de decir estupideces! De verdad, no insistas en el tema y, mucho menos, te consiento tu tono de cachondeíto, que ya sé por dónde va la cosa. Además, como te dije antes, me tengo que ir. Hasta luego. 

Cuando se fue, Carmen se quedó pensativa. “-Vaya, unos cuantos años más joven y, éste, cae en menos que canta un gallo. Lástima-. 

Mientras se colocaba sobre una de las primeras butacas para repasar el texto, se dio cuenta de que se había sentado encima de las llaves del coche que había perdido hacía dos días. –Mira por dónde, aparecen donde menos me lo esperaba. ¡Increíble! Gracias, Sara. ¡No! Es broma, por supuesto-.

Y, así fue, cómo el teatro, se llenó a rebosar durante todas y cada una de las funciones en que se representó Hamlet, día a día, alcanzando unas cuotas de éxito imprevisibles; la fama de las representaciones, se extendió por todo el ámbito nacional; hubo repercusiones en prensa de todo el país; el evento encumbró a Carlos, a Carmen y a todos los actores que intervinieron en la obra. En medio de toda esa notoriedad, se dio a conocer la leyenda de que, en ese teatro, donde meses antes, se había producido una muerte trágica, habían fantasmas pululando en su interior. El mito, se fue afianzando cada vez más, en cierta manera, fue un hecho secundario que también influyó a la hora de que la gente se acercara a ver las funciones y de que se incrementara la taquilla. Pronto, se convirtió en una leyenda urbana muy popular. Porque se corrió la voz de que, por allí, pasaban cosas que se podían entender como paranormales. Por lo demás, transcurrió, poco a poco, el tiempo y el tránsito, de lo nuevo a lo viejo. Fueron años muy tranquilos, de estabilidad y felicidad absoluta para Carlos. Su vertiginosa carrera, había sobrellevado el que pudiera realizar, un espectacular y destacado recorrido por toda la geografía nacional. Era considerado un actor de teatro de gran renombre, conocido, incluso, fuera de nuestras propias fronteras. Y, las vueltas que da la vida, se había casado y tenía dos hijos adolescentes. 

Pero, tal y como ocurren las cosas buenas, también suceden las malas. Y, sucedió que, Carlos, en uno de sus viajes de Madrid a Barcelona, donde iba a actuar en una función, tuvo un desgraciado accidente y falleció en la carretera. Murió solo, sin asistencia sanitaria, porque su coche volcó sobre una cuneta, de madrugada, y no fue visto hasta que pasaron horas. Pero, mientras permanecía agonizante, con el volante clavado en el pecho, a punto de realizar su viaje astral hacia el infinito, alguien, un viejo conocido, le tendió una mano y lo arrastró hacia el exterior por la ventanilla del conductor. Era una figura blanquecina que se presentaba ante él radiantemente serena. Su etéreo cuerpo, se rodeaba de una aureola de luz muy intensa. Ambos, se miraron con profundo amor y esbozaron una sonrisa de placer. La reconoció al instante. No había cambiado nada, desde entonces:

-¡Sara! ¡Mi dulce y preciosa Sara!-. 

-Ven conmigo- le dijo ella-. 

-¿A dónde vamos?-, preguntó Carlos, que ya no sentía ningún dolor, sólamente paz. 

–Nos vamos a casa- le contestó.

Desde entonces y para siempre, los dos seres de luz, cohabitan unidos por un cordón espiritual, en el mismo teatro donde se representó Hamlet, ahora clausurado y sin actividad. Unos, dicen que por la leyenda de los fantasmas, otros, achacan el cierre, a las pérdidas generadas por una mala gestión económica. También dicen, que nadie se ha atrevido nunca a pisar el edificio abandonado, ubicado a las afueras de un barrio de Madrid, desde poco después de terminar de representar la obra, ni tampoco a especular financieramente, ni a demoler sus cimientos. Y, algunas personas, que han pasado por el lugar a altas horas de la noche, cuentan que, en ocasiones, se escucha la música de una zarabanda, género que, por cierto, le gustaba especialmente a Sara. Solía escucharlas, cuando se concentraba en el estudio de los textos teatrales. Era algo que la relajaba enormemente.

Victor Manuel - Cómicos

Dame tu voto en HispaBloggers!
                                              
Coméntame qué te ha parecido el post y yo te responderé encantada. ¡No olvides que en este blog lo más apreciado eres TU! 

*[PROCEDIMIENTO PARA COMENTAR]:
-SISTEMA DE COMENTARIOS DE FACEBOOK (la caja de comentarios situada arriba del todo):1.- Debes estar conectado a tu cuenta de Facebook, si no es así, resulta imposible enviar el comentario. El propio plugin te advierte: “Inicia sesión para continuar”. Puedes hacerlo desde este blog pinchando dentro del recuadro de la caja y luego en el botón que te lo permite, cuando éste quede resaltado de un azul más oscuro.2.- Escribe tu comentario en la caja rectangular 3.- Finalmente, pincha en “Publicar”. 
-SISTEMA DE COMENTARIOS DE DISQUS: (la caja de comentarios situada justo debajo de la caja de Facebook):1.- Pincha en el interior de la caja (el recuadro rectangular que se encuentra debajo del nombre del blog).2.- Inmediatamente se abrirán cuatro opciones: a) El botón D (de Disqus) para comentar desde una cuenta de Disqus. Si no tienes cuenta puedes abrirte una, pero esto es opcional. B) El botón f (de Facebook) para comentar loguéate desde tu cuenta de Facebook. Para hacerlo desde el blog mismo, cuando pulses en el botón, te pedirá el correo y la clave de tu cuenta. C) Botón de Twitter. Para comentar desde aquí te pide el correo y la clave de tu cuenta de Twitter. D) El Botón g (De Google +). Para comentar te pide el correo y la clave de tu cuenta.3.- También puedes comentar como “Invitado”: Una vez hayas pinchado en el cuadro horizontal, debajo del mismo y a la derecha de las 4 opciones anteriores, hay otro cuadro horizontal estrechito y alargado. Pincha dentro y abajo del todo, donde pone: “Prefiero comentar como invitado”, marcas la pestañita cuadrada que hay delante de la frase y a continuación escribes el nombre y el correo. Para enviarlo pincha el botón que tiene dibujada una flecha
PINCHA EN LA FRANJA NEGRA PARA DESPLEGARLA Y COMENTAR DESDE GOOGLE +

Comentarios

LOS POSTS MAS LEIDOS DE LA SEMANA

UNA NOCHE SOÑÉ QUE OVIDIO ME HABLABA DE AMOR. 2.- LA TRAMA Y UN RECUERDO INOLVIDABLE

Allí, me encontraba yo, en la cama de una maldita pensión de mala muerte, tumbado boca arriba y acompañado de bichos negruzcos, cuyo movimiento corredero era mimetizado por la oscuridad en penumbra. Algunos de esos insectos, invadieron impunemente las sábanas suciasmientras nos balanceábamos rítmicamente. Mi saturado cerebro, divagaba constantemente y me hacía sentir avergonzado, al recordar el empleo del adjetivo "divina", de cómo lo estuve declamando entre mis gritos ahogados, que se diluían a través del aire turbio de la habitación número 11; jadeaba, totalmente ido, ahogándome, con la respiración entrecortada, sudoroso, dejándome llevar por mis espasmos, en medio del desfogue natural de la líbido y de la consecución de varios orgasmos completamente genitales. Rememoraba, alicaído y fatigado, en medio de una apatía agobiante, cómo me había dejado aplastar literalmente por el pálido cuerpo de una escultural mujer que se llamaba Salomé, según me confesó. Sería lo único que …

REVOLUCIÓN INDUSTRIAL: POEMA SANGRIENTO

  Trabajando con fuego y acero, del telar a la máquina, del cultivo, al montaje, lo que se urde en la cadena me fabrica la mortaja. Es la producción denigrante, que adiestradamente cambia, mi tierra por un patrón,  el trigal por un centavo, creando miseria al esclavo,  en fábricas y talleres. Ni siquiera el Infierno contempla, reinado de Don Banquero, con las huelgas no nos queda,  sopa, tocino o pan negro. Por eso mujeres y niños, que son los nuevos obreros, en carromato viajan hacia el Mitin de San Pedro. La Revolución Industrial crece, y aumenta la demografía; hambre con explotación se alía, en un opio de 14 horas por la sangre derramada. El Proletariado nace, se hace con fuego y acero..


China Crisis - Working with fire and steel


-->  Coméntame qué te ha parecido el post y yo te responderé encantada. ¡No olvides que en este blog lo más apreciado eres TU! Queridos amigos, seguidores y lectores: como habréis observado se ha cambiado el sistema de comentarios. Ahora en este blog se ha implementado DISQUS. …

LA PRACTICA NO REMUNERADA EN RESTAURANTES ESTRELLA MICHELIN GUARDA UNA RELACION DIRECTA CON LA REFORMA LABORAL

La práctica no remunerada en restaurantes Estrella Michelín guarda una relación directa con la reforma laboral.

No busquemos al chivo expiatorio de turno, los culpables de la crisis y de las medidas de saqueo e intervención de la economía que se aplican a través de la política como factor dirigente, son: la oligarquía financiera aliada y dependiente del Imperialismo. Los responsables no son las empresas pequeñas ni medianas, ni las marcas de prestigio gestionadas por el emprendedor que ha formado un imperio o un emporio. No, no lo son ni Amancio Ortega, ni Juan Roig, ni Jordi Cruz. El FMI ha impuesto la reforma laboral, la "madre de todas las reformas". Y la Troika ha secundado el proyecto de saqueo y de recortes como socio de segundo orden.

No quería hablaros del problema de las prácticas en empresas, los contratos becados en la Universidad y los cursos de formación reglados que imparten asociaciones directamente vinculadas con el SERVEF, ligado a la polémica de las controver…

LAS NUEVAS PLANTILLAS DE BLOGGER, MUCHO MAS PROFESIONALES

Como sabéis, este blog es literario y cultural y no suele tocar cuestiones relacionadas con el diseño o la programación en html, entre otras cosas, porque no es su función, ni es mi campo. Para nada soy una entendida en esos temas. Sin embargo sí he hecho algunas excepciones puntuales, siempre bajo mi experiencia y uso. Cuando he tenido que realizar alguna modificación o emplear alguna técnica concreta que varía el aspecto de alguna sección, entonces he hecho una entrada especifíca hablando de ello. Para eso tengo una apartado dedicado a esta labor que podéis encontrar en una de las pestañas del Menú de cabecera: Blogging
En esta ocasión quiero hablaros de un tema interesante a este respecto y que puede venirnos bien a quienes pertenecemos a Blogger.
Hace días nos llegó el aviso de que había nuevas plantillas para usar. Estas plantillas son compatibles con todos los dispositivos, pantallas (cualquier resolución) y sistemas operativos.
Lo que ha hecho Blogger ha sido implementar nuevos …

ANALISIS DEL CORTO "LA CABINA"

HAY UN SPOILER CUANDO COMIENZA EL VIDEO, QUE  EXPLICA EN SINTESIS EL SIGNIFICADO DE LA CABINA Y COMO SE RODO.
RECOMIENDO EMPEZAR EL VISIONADO A PARTIR DE9:23Y RETROCEDER HASTA SU INICIO DESPUES, PARA DESCUBRIR EL ANALISIS DEL   DIRECTOR Y DEL ACTOR.                                                    


RESEÑA CINEMATOGRAFICA DE
 "LA CABINA"
[TAMBIEN CONTIENE SPOILERS. RECOMIENDO  VER LA PELÍCULA PRIMERO. SU DURACION ES DE 35 MINUTOS]
Título: La Cabina
Título original: La Cabina
Formato cinematográfico: Mediometraje 
Nacionalidad: España Año: 1972 Duración: 35 minutos Género: Terror psicológico Estreno: 13 de diciembre de 1972 Presupuesto: 4.000.000 pesetas Financiación: Televisión española (TVE) Distribuidora: Televisión española (TVE) Productora: Televisión española (TVE) Dirección: Antonio Mercero Producción: José Salcedo Guión: Juan José Plans José Luís Garcí Antonio Mercero Dirección artística: Antonio Sainz Montaje: Javier Morán Música: Carl Orff Fotografía: Federico G. Larraya Producción: José Sa…

LOS LIBROS Y EL NUEVO MUNDO (Microrrelato)

Y finalmente, el Caos, que había dado origen al Universo Cosmológico ancestral se expandió sobre sí mismo concentrando un inconmensurable abismo sin fondo sumido en la oscuridad. En este mundo paralelo cronológicamente anverso y con temporalidad de futuro, todo ocurrió en modo antagónico a la creación terrenal que los hombres habían experimentado en el otro viejo lugar, como una realidad independiente de dicha percepción humana, percepción en modo alguno conocedora del símil formador que se estaba gestando en esta lejana nueva galaxia multidimensional.
El Caos de este otro lado, siendo también principio de todas las cosas, parió una tierra novedosa, después de engullir todo lo que yacía como materia y de sucumbir a las tinieblas de lo finito. Este agujero negro de concentración de masa elevada que había generado hacía años luz un campo gravitatorio similar al de la Tierra, pasó tras el fuerte estallido, de la nada al algo, de la materia y la antimateria al contenido de moléculas y átom…

EL PODER DEL LOBO SOLITARIO. LA SOLEDAD BUSCADA.

El término "lobo solitario" es un binomio de dos palabras que al unirse forman un concepto abstracto que merece cierta consideración. También denota una acepción popular dentro de un contexto sociológico concreto.  Definir qué son exactamente los lobos solitarios utilizando una terminología rigurosa parece de entrada sencillo, aunque cabe precisar ciertos criterios para establecer su verdadero sentido. Lo primero que nos puede venir a la cabeza como personificación representativa es que se describe a un grupo de personas con características y rasgos singulares cuya connotación aparece claramente demarcada por el propio concepto que lo define, esto es, personas que viajan en el sempiterno camino experiencial de la vida con un criterio unívoco y con una determinada orientación independiente, con su soledad a cuestas y que luchan sagazmente por situarse en equilibrio bajo un mundo globalizado y socialmente adaptado para la interacción colectiva. Por tanto, no se puede eludir que…

POEMA DE JUAN SIN MIEDO...(Décima espinela)

Criaturas del infierno, muertos vivientes sin vida, sois la angustia temida de las aguas del Averno. En las noches de invierno aunque os tema un inocente, donde el bien esté presente cese ya esta maldición, sea vuestra perdición y éste un dicho consecuente. ------------------------------------- No me tienes desmayado, fantasma payaso y bufón, no asustas mi corazón, lobo hombre edulcorado. Vampiro desangelado, este ultimátum os doy: ¡iros, que a vosotros voy! o venza este don valiente de mi espada blandiente porque Juan Sin Miedo soy


EJERCICIOS Y MOTIVACIONES PARA SER MAS FELIZ

Desde siempre el hombre ha buscado la felicidad y el equilibrio a través de la superación de dificultades de toda índole o carácter. Al menos, desde la adquisición de la conciencia, que nos indica quiénes somos y nos otorga identidad genérica como especie.
Las personas no siempre encontramos la dicha en aquello que hacemos, margen de maniobra en la toma de decisiones y una fácil consecución de resultados favorables que nos reporten seguridad, bienestar y tranquilidad de pensamiento. En nuestro día a día nos influyen indefectiblemente rutinas internas y externas que contradicen nuestros deseos y anhelos. Lo ideal sería enmarcar las experiencias de vida en torno a un delimitado equilibrio, pero para ello nos vemos obligados a trabajar emocionalmente y desempeñar un esfuerzo sobrevenido, adicional, y no siempre lo tenemos a nuestra mano. Porque lo primero que debemos de aprender para ser autónomos es a ser autosuficientes cubriendo las necesidades básicas y materiales. ¿Y qué ocurre si és…

MICRORRELATOS INTEMPESTIVOS

LÍQUIDO ESPIRITUOSO
Estaba sentado en el sofá viendo el Madrid-Barça. Venía de cepillarse los dientes pero, como siempre, no pudo apreciarse en el espejo a pesar de su palida belleza, quizá por falsa modestia o porque había perdido la costumbre, si bien, aun estaba de muy buen ver con todos sus años a cuestas. Por lo demás, se sentía feliz y relajado, muy alejado de los problemas y disfrutando del privilegio de poseer el secreto de la eterna juventud. Su físico así lo delataba. Pelo retirado, moreno, frente ancha, y rostro anguloso, maquetado en una estructura oval de la que se desdibujaban unos labios carnosos y una dentadura cuidada pero muy peculiar. La cautivadora imagen corporal que de conjunto desplegaba su figura, de complexión delgada pero robusta, le proporcionaba el éxito que requería su profesión clandestina, ligada al trato con mujeres y hombres jóvenes, la mayoría de ellos vinculados a la cultura de la noche y del ocio de fin de semana en discotecas, pubs y clubs de alterne…